Antidepresivos para niños y adolescentes

La depresión es una enfermedad grave a cualquier edad, pero cuando repercute en los jóvenes, afecta a toda la familia. El trastorno interfiere en una vida social sana, perturba el rendimiento académico, causa problemas para dormir y comer, y puede conducir a graves problemas físicos y mentales en el futuro.

El Instituto Nacional de Salud estima que en Estados Unidos el trastorno depresivo mayor afecta aproximadamente al cinco por ciento de los adolescentes.

Desde la década de 1980, los medicamentos antidepresivos recetados han supuesto un gran beneficio para los adultos. Sin embargo, el uso de los medicamentos para niños y adolescentes está envuelto en la controversia debido a la preocupación de que los antidepresivos puedan aumentar realmente el riesgo de comportamiento suicida.

Para los padres, la decisión de si un hijo deprimido debe tomar antidepresivos es difícil. Sin embargo, muchos expertos creen que los padres no deberían dejar de considerar la medicación cuando la situación justifica dicho tratamiento. Entender los riesgos y beneficios puede ayudar a las familias a tomar decisiones sabias e informadas.

Antidepresivos para niños y adolescentes: Advertencias de caja negra

En 2004, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) exigió a los fabricantes que incluyeran declaraciones de "caja negra" en los envases de los medicamentos antidepresivos. Las declaraciones se referían a la posibilidad de un mayor riesgo de suicidio y comportamiento suicida, así como de agitación y hostilidad en niños y adolescentes. En 2006, la advertencia se amplió para incluir a los adultos jóvenes hasta los 25 años.

El requisito se basó en una amplia revisión de ensayos clínicos controlados con 4.000 participantes. Los ensayos indicaron que el cuatro por ciento de los que tomaron los medicamentos experimentaron pensamientos o comportamientos suicidas, aproximadamente el doble de los participantes en el estudio que tomaron placebos, sobre todo en los primeros meses de tratamiento. Sin embargo, no hubo suicidios reales.

Aunque no se produjeron suicidios, el gobierno concluyó que la posibilidad de pensamiento y comportamiento suicida era lo suficientemente grave como para justificar la advertencia de la caja negra para que los padres pudieran considerar cualquier posible riesgo.

Las advertencias de la caja negra y las consecuencias imprevistas

Muchos profesionales creen que las advertencias de la caja negra fueron contraproducentes, y como resultado, los adolescentes no están recibiendo con frecuencia el tratamiento adecuado para la depresión.

Muchos culpan a la reacción exagerada de los medios de comunicación, afirmando que los informes exagerados en realidad empeoraron mucho la situación. La Universidad de Harvard declaró que la cobertura de los medios y el miedo resultante provocaron una disminución del uso de los medicamentos, a lo que siguió un aumento significativo de los intentos de suicidio.

La FDA ha declarado desde entonces que la intención de las advertencias no era dar a entender que los medicamentos provocan más intentos de suicidio, y admitió problemas con la forma en que se comunicó el mensaje al público. No era la intención del gobierno hacer que los fármacos estuvieran menos disponibles, sino asegurar que el uso de los medicamentos en niños y adolescentes se vigilara de cerca y que se informara inmediatamente de cualquier cambio.

Un importante estudio financiado en parte por el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), indicó que los beneficios de la terapia antidepresiva superan los riesgos, y que los antidepresivos utilizados junto con la terapia de salud mental muestran la mayor reducción del pensamiento y el comportamiento suicida en los adolescentes.

Decisiones difíciles para los padres

Los medicamentos antidepresivos son generalmente seguros, eficaces y bien tolerados, y el aumento de pensamientos y conductas suicidas afecta sólo a un pequeño porcentaje de jóvenes. Por lo tanto, cualquier riesgo de utilizar medicamentos debe sopesarse con los riesgos de permitir que la depresión grave permanezca sin tratar.

Unas buenas técnicas de detección son fundamentales para determinar si los medicamentos son apropiados. Deben tenerse en cuenta todos los factores de riesgo, incluidos los antecedentes familiares de enfermedades mentales y la presencia de otros trastornos mentales como trastorno bipolar o Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Un diagnóstico preciso requiere una evaluación exhaustiva; un chequeo de 15 minutos es insuficiente para una decisión tan importante.

Los adolescentes que toman medicamentos antidepresivos deben ser controlados cuidadosamente y los padres deben estar atentos a cualquier cambio, incluyendo problemas en la escuela o con los amigos, retraimiento, insomnio, agitación inusual o ataques de pánico, aumento de la ansiedad o hablar de suicidio, especialmente durante el primer mes de tomar los medicamentos. El seguimiento médico debe ser continuo. Los jóvenes con trastornos por consumo de sustancias deben ser evaluados cuidadosamente, y pueden necesitar tratamiento de drogas y tratamiento de alcohol o rehabilitación.

Los medicamentos antidepresivos nunca deben dejarse de forma brusca, y no deben suspenderse sin apoyo médico.

Este artículo se publicó en inglés 2021-03-24 00:00:00 y se traduce en Español en 2021

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